Es triste que las palabras de Lorenzo Mendoza en vez de llevarnos a una discusión sobre un fenómeno tan grave como es el de la emigración y el vacío que va dejando en el país, terminen abriendo un espacio para descalificar a una persona. Queda claro que hemos quedado incapacitados para analizar ideas, para escuchar y debatir contenido, para pensar de forma crítica entendiendo que eso no es lo mismo que descalificar. Algo tan doloroso y difícil como la emigración por supuesto tiene que abrir heridas. Es lógico que mucha gente se sienta abandonada, así como mucha gente se siente casi en orfandad cuando deja su país. Son más de un millón de personas las que se han ido. El vacío que ha quedado en Venezuela se siente en las universidades, en los hospitales, en las escuelas, pero sobre todo en las familias. ¿Cuánta gente tiene todos sus hijos fuera? ¿Quién no conoce a alguien que no llegó a enterrar a un familiar? Graduaciones. Aniversarios. Cumpleaños. Enfermedades. Rupturas. Hasta los...
Esto empezó hace un tiempo. Hace ya varios años. Si me preguntan yo creo que no aparento tener mucha más edad de la que tengo. Pero no sé. Yo creo que uno no tiene tanta objetividad como para hacer esos juicios sobre uno mismo. Tendría que hacer un trabajo de autoretrato, en tal caso, para separarme lo suficiente de mi imagen y llegar a juzgarla. Podría ser interesante. Quizás lo haga. En todo caso, yo creo que no es que me veo mucho más joven, aunque como dice mi esposo no actúo acorde con la edad que tengo, cosa que me hace sentir terriblemente orgullosa de mí misma. El día que crezca mentalmente del todo, estoy perdida. Pero, desde hace un tiempo, a pesar de mis zapatos bizarros, a pesar de mis franelas de Apple y mis anillos de plástico, de vez en cuando entro a un lugar y alguien dice, "Buenos Días, señora." O "Pase señora." Yo digo: Señora, no. A lo mejor no soy señorita, no sé. Pero señora, no soy coño. No. Es un problema de imagen mental. Para mí una señora...
Jacques Louis David, El juramento de los Horatii, 1784 Son años esperando el día en que temprano en la mañana uno encuentre el anuncio de que la pesadilla terminó. Creo que así funciona nuestra mente latinoamericana que no se deslinda de una dosis de mesianismo, de creer en los milagros, de política a través del grupo de oración. Como si la Historia fuese algo tan definitivo y claro. Quizás durante un tiempo existió la posibilidad de un cambio rápido y claro. Cuando todavía había instituciones y país que rescatar y no estuviéramos constantemente saliendo de nuestras ruinas. No han sido pocos los intentos de liberarnos. Lo hemos probado todo. O casi todo. Y aunque hemos tenido logros, también hemos visto amargamente cómo luego de cada intento el régimen corrige y repara el agujero por su barco estuvo haciendo agua. Uno de nuestros principales errores ha sido subestimar al enemigo y negarnos a ver la realidad. Quizás por eso, luego de los eventos de ayer hay una sen...
Comentarios