Chagall
CHAGALL. MUSÉE DE LUXEMBOURG – 2013 A los padres uno les agradece muchas cosas. Desde aprender a cruzar la calle, hasta el aquello de inculcarle a uno ciertas ideas y principios. A mi padre le debo algo en especial y es la capacidad de admiración y la sensibilidad por el arte. En estos días volvimos a pasar por el pasillo del Museo del Louvre en donde está La Victoria de Samotracia, y en un momento tuve que volver la mirada porque se me salieron las lágrimas recordando las primeras veces que caminamos juntos por ese museo. Mi papá siempre llenó esas visitas de aventuras e historias. Mi papá me enseñó que el arte, todo tipo de arte, antes de ser una expresión, es una historia, una aventura. Jamás he visto la cultura como algo aburrido, por más que a veces haya necesitado un descanso de ella, pues como todo amor también este se oxigena con la distancia. Estos días que hemos pasado en París, los cuales he ido documentando de distintas formas, como siempr...