Vida de estudiante
Son las 9:12 de la mañana. En unos minutos tendré que salir corriendo a una cita médica en la que por esas cosas de la ironía que reina en la vida estaré más bien esperando que me hagan esperar. No demasiado. Pero un poco. No es masoquismo, ni un experimento sociológico, es que es el tiempo perfecto para estudiar un poco. Las salas de espera son lugares maravillosos para concentrarse en la lectura de cosas pesadas. No sé qué tienen. No sé si al ver a los demás aburridos uno logra apreciar el material que tiene por delante por más denso que sea o si es un tema de ambiente. Generalmente las sillas son cómodas, la luz es buena y las revistas están demasiado manoseadas y son de pésima calidad. Además uno necesita abstraerse de la pésima selección musical con que las ambientan. Pero es entendible, por más atroz que sea la versión de Boosa N´Cualquiercosa poner algo como Death Metal en una sala de espera puede no ser lo más apropiado para los pacientes. Cuando llegué a México pensé que ...