Jacques Louis David, El juramento de los Horatii, 1784 Son años esperando el día en que temprano en la mañana uno encuentre el anuncio de que la pesadilla terminó. Creo que así funciona nuestra mente latinoamericana que no se deslinda de una dosis de mesianismo, de creer en los milagros, de política a través del grupo de oración. Como si la Historia fuese algo tan definitivo y claro. Quizás durante un tiempo existió la posibilidad de un cambio rápido y claro. Cuando todavía había instituciones y país que rescatar y no estuviéramos constantemente saliendo de nuestras ruinas. No han sido pocos los intentos de liberarnos. Lo hemos probado todo. O casi todo. Y aunque hemos tenido logros, también hemos visto amargamente cómo luego de cada intento el régimen corrige y repara el agujero por su barco estuvo haciendo agua. Uno de nuestros principales errores ha sido subestimar al enemigo y negarnos a ver la realidad. Quizás por eso, luego de los eventos de ayer hay una sen...
Pedir el empate. Suena tan común. Tan corriente. Pero, lo que ese término implica es algo que abarca la vida entera. Anoche cenando con mis sobrinitos mi esposo les pregunta: -¿Cómo se pide el empate? Éramos 4. De entrada los hombres dijeron a coro que ellos no dicen: - ¿Te quieres empatar conmigo? O ¿Quieres ser mi novia? Lo clásico. Según mi esposo no se pide. Se va dando. Según uno de mis sobrinos uno dice "me gustaría que fuésemos algo más. ¿Qué te parece?" A lo que yo dije ¡Coño de la madre! Porque ese "algo más" es el típico término masculino que corresponde al lo que se denomina: LABIA. Claro, porque al decir algo más, si a la semana se fastidia de la chama, le puede decir: yo nunca te dije que éramos novios. Algo más puede ser físico. Emocional. Amoroso. Tibio. Puede ser cualquier cosa. Pero mi sobrino me dice: tía, no es tan así. Porque como tú dices con lo de beso. Uno simplemente, sabe. Yo dije que uno se da un beso y cuando se lo da uno sabe, si va pal ...
Esto empezó hace un tiempo. Hace ya varios años. Si me preguntan yo creo que no aparento tener mucha más edad de la que tengo. Pero no sé. Yo creo que uno no tiene tanta objetividad como para hacer esos juicios sobre uno mismo. Tendría que hacer un trabajo de autoretrato, en tal caso, para separarme lo suficiente de mi imagen y llegar a juzgarla. Podría ser interesante. Quizás lo haga. En todo caso, yo creo que no es que me veo mucho más joven, aunque como dice mi esposo no actúo acorde con la edad que tengo, cosa que me hace sentir terriblemente orgullosa de mí misma. El día que crezca mentalmente del todo, estoy perdida. Pero, desde hace un tiempo, a pesar de mis zapatos bizarros, a pesar de mis franelas de Apple y mis anillos de plástico, de vez en cuando entro a un lugar y alguien dice, "Buenos Días, señora." O "Pase señora." Yo digo: Señora, no. A lo mejor no soy señorita, no sé. Pero señora, no soy coño. No. Es un problema de imagen mental. Para mí una señora...
Comentarios