De regreso a la cocina
Mi relación con la cocina es profunda. En primer lugar porque la gastronomía es una de mis pasiones. Amo comer. Mis recuerdos de infancia están llenos de escenas en restaurantes, y de momentos que en que compartí con mi familia almuerzos y cenas exquisitas. Así que cuando ya tarde en la adolescencia me dio por cocinar fue casi lógico. Yo tomé la cocina y poco a poco pasé, de la galletas de chocolate chip las cuales vendía en navidad y el Cheesecake americano clásico, cuya receta viene en el empaque del queso crema Philadelphia de Kraft, al Pastel de Polvorosa con mariposas dibujadas en la masa. Hice de todo durante mucho tiempo, menos hallacas, y lograba cocinar cosas exquisitas. Lo único que siempre me quedaba dudoso, por alguna razón que no logro entender eran el café y el arroz. Recuerdo que una vez un amigo colombiano que fue a mi casa aceptó mi oferta de un cafecito, y cuando lo probó me lo devolvió diciendo, “ay usted me va a disculpar pero es que este café ...