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Lo Que Nos Trajo el Niño Jesús

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Esto sucedió hace ya varias semanas. Entro al baño para cambiarme de ropa, me miro al espejo y digo ¿te conozco? La respuesta no se hace esperar: sí, claro que me conoces. Nos conocimos hace dos años exactamente. En ese momento me pasó por la mente el futuro como si fuera una de esas películas independientes y locas. La gordura, el trasnocho, el no poder tomar, el cansancio, las estrías, el dolor, los primeros días, los dos meses sin vida propia, y la espera. La espera. La espera. Dios, para un ser impaciente como yo cómo pesa la espera. Un par de exámenes y una visita al médico más tarde estaba confirmado. El Niño Jesús vino antes este año y le trae a la pioja nada más y nada menos que un herminto/a. Me sentí feliz. Pero es curioso. Enterarte de que vas a tener un segundo chamo no es lo mismo que cuando viene el primero. Al menos en mi caso. No es igual cuando sabes todo lo que te espera. Al final, como cualquier cosa que vale la pena en la vida todo tiene su precio. La maternidad e...

Locuras Dice La Voz

Ya te lo he dicho mil veces, no puedo escribir con hambre. ¿Por qué? No sé. En realidad no puedo hacer nada cuando tengo hambre. Yo necesito mi combustible para seguir. Además tengo que comer con calma. Comer es un ritual. No me gusta que me interrumpan cuando estoy comiendo. Me gusta comer sola. ¿Eso habla muy mal de mí? No sé. La mayoría de la gente se traumatiza por comer sola. Yo no. Aunque no es lo mismo comer sola en tu casa que comer sola en la calle. Pero a mí no me importa comer sola en la calle. Me ayuda a pensar. Me ayuda a no pensar. Yo me consiento a mí misma. ¿Por qué no? Porque siempre esperar a que sean los demás quienes lo hagan. A veces digo, ¿sabes qué chica? Te mereces un masaje. Y llamo y me lo doy. Otras digo, te mereces un chocolate. También digo, no te mereces nada y eso te pasa. Entonces estoy aquí, tengo varios días sin escribir en la computadora. Nos hemos distanciado. Todas las relaciones son así. Me cansé un poco. Me dio dolor de cuello, de espa...

Avanzando en la Cola Literaria

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Sigo avanzando en la Cola Literaria. Después de Mal de Escuela de Pennac tomé entre mis manos un libro de esos que van a ser difíciles de olvidar. Suite Francesa de Irene Nemirovski. Es una novela que trata sobre la ocupación alemana de Francia en 1940. Empieza con el éxodo de los parisinos, que asustados por la inminente llegada del ejército Nazi a su ciudad huyen dejando atrás sus vidas, buscando un lugar seguro. Lo brillante es que Nemirovski se centra en varios personajes, todos de distintas clases sociales, pero con una misma visión, la angustia por salvar la vida, la incertidumbre frente al futuro, la melancolía por un pasado de paz y las huellas aún frescas de la Primera Guerra Mundial en la que se habían supuesto vencedores, pero sin saber realmente qué significaba ganar una guerra. La autora hace un retrato casi perfecto de la naturaleza humana, su forma de reaccionar frente a un escenario tan adverso, se puede ver desde la franca solidaridad, el patriotismo desenf...

All You Need is Love

En estos días estuve pensando en la capacidad que tienen algunas películas para emocionarme, como esas en las que Meg Ryan llora cuando por fin Tom Hanks le confiesa que está perdidamente enamorado de ella, o en las que Keira Kneightly escucha las palabras “I love you, most ardently.” Yo sin poder evitarlo me pongo a llorar. No lloro a moco tendido. Son sólo unas cuantas lágrimas, las mismas que se me salen al final de Love Actually cuando el escritor le pide a la portuguesa que se case con él. Ahí sí hay moco y sí es tendido. Me provoca salir corriendo para la calle y parar los carros para decirle a los conductores “¡La portuguesa le dijo que sí al escritor!” Tal vez este sea el género de película que hace a los entendidos arrugar la nariz, torcer los ojos y decir “¡Por Dios!” Un poco como hago yo (cero uno en la boleta lo reconozco) cuando alguien me habla de un Best Seller como uno de los libros que más detesto El Código Da Vinci. Suelo respirar profundo y decir algo com...

De Vuelta

Una de las cosas que amo de la fotografía es de las más obvias. Ver una cosa desde distintos puntos de vista. Nunca sabes realmente cuál es el que más te acerca a la verdad. A veces pareciera que acercándote a las cosas las ves mejor, pero basta con que te llegues al cine y te quede como única opción sentarte en la primera fila para que entiendas que a veces cuando tienes las cosas encima no ves nada. A veces hay que alejarse, perderse en otros mundos, darse espacios. Yo creo que sobre todo si uno necesita algo en la vida, es espacio. A veces cuando te alejas ves todo más claro, incorporas más elementos al cuadro y pones las cosas en su contexto. Eso fue lo que hice estos días. Han pasado varias cosas en mi vida que iré contando poco a poco y que quizás hicieron que en un momento dado me sintiera un tanto agobiada, cansada, presionada, hasta el punto que sentarme frente a esta pantalla me generaba la misma taquicardia que me generan más de tres cafés en un solo día. As...

Saludos Bloggosfera

Ando un poco perdida. Escribiendo. Escribiendo. Escribiendo. Escribiéndome. Escribiéndote. Escribiéndole. Escribiéndonos. Pensando. Borrando. Recordando. Purgando. Urgando. Revisando. Inventado. Imaginando. Siendo. Dejando de ser. Decidiendo. Volviendo. Gritando. Callando. Escondiendo. Me quedan pocas fuezas para bloggear, la verdad es que todo se me va en los dos proyectos en los que he decidido concentrarme. De haber sabido que esto iba a hacer así me hubiese metido a bombero. Ahora entiendo por qué pasé tanto tiempo tratando de hacer otra cosa. Tratando de dedicarme a algo que fuese más de todo y menos esto. Esto desgasta emocionalmente hasta el punto que no hay cómo explicarlo. A veces me queda al alma como si fuese una pasa. Sacada de una esas cajitas rojas. Negra y arrugada. Escudriñarse uno mismo, meterse en distintos papeles es algo muy complejo. Uno se encuentra y se pierde, se encuentra y se pierde. A veces me siento como el mar. Otras rígida como un árbol. Otras inest...

Consejos de Seguridad

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Esto salió ayer en El Universal, bajo el título Para No Ser Víctima. No nos vienen mal a los que habitamos en la Ciudad de la Furia, aunque como en esta ciudad, tienen su lado oscuro. Aquí pongo lo que pensé cuándo lo leí, aunque son buenos consejos que en el fondo vale la pena tener en cuenta. Se los dejo para que se cuiden. 1. Mantenga un perfil bajo . No use joyas y salga en carros discretos, mejor si sale en grupo. Sal pelada de tu casa, ni se te ocurra ponerte el dijecito ese de mariposa que aunque dice Made un China es dorado como una cadena de rapero. Nada de pulseras, ni chucherías, ni zarcillitos, ni nada de eso. Y no se te ocurra regalar ni un “virgencita plis” este diciembre, en este país la medallita va como la procesión, por dentro. Regalar cosas de esas es como decirle a alguien “toma para que te mueras.” Mejor imprime estas regalas y dile, “para que veas cómo te quiero.” Además es mucho más barato. Lo de es mejor si sale en grupo, bueno para la mujer s...